Se supone que Game-Play es una columna en la que debería escribir de industria, tocar temas controvertidos, noticias de lanzamientos y una que otra curiosidad del amplísimo mundo de los videojuegos.
Sin embargo, me he dado un par de ediciones para relajar un poco el espíritu. En los pasados días me ha sorprendido el poder de Mario como personaje icónico de Nintendo, es decir, personajes famosos hay muchos, ahí tienen a Lara Croft, Sonic, Link o Mega Man. Pero Mario, el fontanero italiano tiene una peculiar habilidad para quedarse en la mente de generaciones y generaciones.
Resulta que en la desafortunada situación aquélla de la muela del juicio que mencioné en un Game Play anterior, mientras esperaba a que el shot de anestesia me hiciera efecto, el dentista y yo comenzamos a platicar de videojuegos, de entrada jamás pensé que supiera algo, peor aún que jugara, pero sí, ahí estaba yo en el sillón de las torturas con la mitad de la boca dormida hablando de Super Mario World para Super Nintendo, Super Mario 64 para Nintendo 64 y Super Mario Bros 3 para NES; por ahí en alguna parte de la conversación se coló Zelda, pero pasamos alrededor de veinte minutos hablando del tema.
Días después, platicando con un amigo, que es el único en mi lista que no tiene consolas en su casa, me sorprendió hablando también de Mario porque había encontrado en un bazar el NES con varios cartuchos. Luego mi mamá por alguna razón me preguntaba cosas de juegos de Mario para Cube... así de extraño. Pareciera que sin importar cuántas generaciones más de consolas y desarrollo de videojuegos estén por venir, Mario es grande.